| Dia 5 |
No hay
espera que dure toda la vida. Pero que hacer durante la espera?
Ayer
escribe como los arboles soportan el invierno en espera de la primavera. Pero
mientras esperan, a simple vista no se alcanza a ver el proceso celular interno.
Sabemos que los arboles no mueren durante el invierno aunque parezcan estar sin
vida. Entonces esto me dice que la vida sigue aun mientras aguardan el cambio
de estación.
He
vivido en varias ciudades donde los resistentes soportan un invierno aun esperando
el cambio de estación que promete la primavera. Pero aunque me he acostumbrado
al frio, cada año durante el invierno siento que se escapan mis ganas para
participar en actividades. Es como si prefiriera hibernar. En realidad el frio
me roba animo.
Pero
basta vivir en una ciudad aclimatada al invierno para darse cuenta que la vida
sigue durante el invierno. La gente disfruta de sus vidas igual que durante
cualquier otra estación. Sus rutinas no son interrumpidas. La vida cotidiana
sigue en marcha. Ellos corren, trabajan, salen de compras, etc. El invierno no los
paraliza ni los sorprende pues saben que cada año volverá el frio otra vez.
La
realidad de la vida es que las estaciones cambian. Entonces, si nuestras vidas
son marcadas por estaciones y temporadas porque resistirnos a los cambios cuando
se avecinan? Ninguna temporada es permanente. Toda temporada en nuestra vida es
nada mas ni nada menos que una visita con punto de inicio y final.
En
Eclesiastés 3:1 nos insiste que “Hay una temporada para todo, un tiempo para
cada actividad bajo el cielo.” Creo que esto sirve como una advertencia a los
cambios que deberíamos aceptar. De manera que nos llama a vivir aguardando el próximo
cambio de temporada.
Independientemente,
procura que no te tomen de sorpresa los cambios este año. Admite que los
cambios vendrán. Acéptalos. Que no te encuentren desprevenido los cambios de
temporada.
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