| Dia 6 |
Mis
estudios me llevaron a residir en Phoenix, Arizona en el 2010, pero un nuevo
trabajo me traslado a Pennsylvania durante el invierno del 2013. Así que pase
de vivir en una ciudad árida y desértica a gozar de un estado donde abunda el
bosque. Y no fue hasta que disfrute la primavera en Pennsylvania que me había
dado cuenta de que tan monocromático es Arizona.
Vivir
en Pennsylvania fue simbólico para mi en muchos aspectos. Pero una de las
alegorías que viví y mas resuena en mi interior fue presenciar el renacer que
ocurre durante la primavera. Después de aguantar un desierto, cuan dulce fue
descubrir la primavera. Admito que el invierno en Pennsylvania lo recuerdo
borroso, pero la primavera que viví allí la traigo permanente tatuada en mi
memoria.
Recuerdo
un día de abril haber estado paseando por la ciudad. Mientras manejaba y recorría
las calles hablaba con mi hermana. En varias ocasiones la interrumpí. Cada
momento que yo pasaba por un árbol pintado de flores yo exclamaba “Wow! Que
bonito! Que lindas flores!”
Su
respuesta ante mis exclamaciones fue la siguiente: “No seas ilusa! Eso es
normal! Esto es lo que siempre sucede cada primavera! Las plantas florecen!”
Sinceramente,
parecíamos disco rayado. Porque por varios días que hablamos repetíamos un
dialogo parecido. Mientras yo admiraba las plantas y sus colores, ella trataba
de hacerme entender la normalidad de la época.
Hasta que un día para mi gran sorpresa, ella finalmente exclamo: “Aaaah, se me había olvidado que tu viviste en el desierto! Y en Phoenix no hay flores y todo se mira marrón!”
Hasta que un día para mi gran sorpresa, ella finalmente exclamo: “Aaaah, se me había olvidado que tu viviste en el desierto! Y en Phoenix no hay flores y todo se mira marrón!”
Esa
pareciera una conversación tan cotidianamente insignificante si no fuera por el
hecho que me hizo entender una gran lección. Déjame te explico.
Para
quien se acostumbro a vivir en un desierto pintado de tonalidades marrón tal
como es Phoenix, mis ojos llegaron a ser extraños ante un paisaje enriquecido
con tanta vegetación. Entonces fue extraordinario volver a apreciar los matices
de la naturaleza en medio de tanto bosque. Se me hacia difícil asimilar lo que
estaba mirando.
Entonces
reflexione que yo no hubiera apreciado una primavera hasta aguantar un desierto
y soportar un invierno. Aprendí que los detalles de una estación lo apreciamos
solo cuando nos detenemos a tomar inventario del cambio en si.
Pues
esta es la lección en si: No apreciaras las buenas estaciones de la vida hasta soportar y aprender de las amargas temporadas.
Asimismo, añadire que..
Asimismo, añadire que..
No
apreciaras a tu familia hasta estar separado de ella.
No
apreciaras tu hogar hasta ser extraño y/o extranjero en algún lugar.
No apreciaras
tus relaciones hasta experimentar la soledad.
No
apreciaras tu trabajo hasta no tener empleo.
No
apreciaras las oportunidades hasta que toques puertas cerradas.
No
apreciaras tu propósito en la vida hasta sentir que andas sin rumbo.
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