jueves, 8 de enero de 2015

..apreciando los cambios de estaciones..

Dia 6
Mis estudios me llevaron a residir en Phoenix, Arizona en el 2010, pero un nuevo trabajo me traslado a Pennsylvania durante el invierno del 2013. Así que pase de vivir en una ciudad árida y desértica a gozar de un estado donde abunda el bosque. Y no fue hasta que disfrute la primavera en Pennsylvania que me había dado cuenta de que tan monocromático es Arizona.

Vivir en Pennsylvania fue simbólico para mi en muchos aspectos. Pero una de las alegorías que viví y mas resuena en mi interior fue presenciar el renacer que ocurre durante la primavera. Después de aguantar un desierto, cuan dulce fue descubrir la primavera. Admito que el invierno en Pennsylvania lo recuerdo borroso, pero la primavera que viví allí la traigo permanente tatuada en mi memoria.

Recuerdo un día de abril haber estado paseando por la ciudad. Mientras manejaba y recorría las calles hablaba con mi hermana. En varias ocasiones la interrumpí. Cada momento que yo pasaba por un árbol pintado de flores yo exclamaba “Wow! Que bonito! Que lindas flores!”

Su respuesta ante mis exclamaciones fue la siguiente: “No seas ilusa! Eso es normal! Esto es lo que siempre sucede cada primavera! Las plantas florecen!”

Sinceramente, parecíamos disco rayado. Porque por varios días que hablamos repetíamos un dialogo parecido. Mientras yo admiraba las plantas y sus colores, ella trataba de hacerme entender la normalidad de la época.

Hasta que un día para mi gran sorpresa, ella finalmente exclamo: “Aaaah, se me había olvidado que tu viviste en el desierto! Y en Phoenix no hay flores y todo se mira marrón!”

Esa pareciera una conversación tan cotidianamente insignificante si no fuera por el hecho que me hizo entender una gran lección. Déjame te explico.

Para quien se acostumbro a vivir en un desierto pintado de tonalidades marrón tal como es Phoenix, mis ojos llegaron a ser extraños ante un paisaje enriquecido con tanta vegetación. Entonces fue extraordinario volver a apreciar los matices de la naturaleza en medio de tanto bosque. Se me hacia difícil asimilar lo que estaba mirando.

Entonces reflexione que yo no hubiera apreciado una primavera hasta aguantar un desierto y soportar un invierno. Aprendí que los detalles de una estación lo apreciamos solo cuando nos detenemos a tomar inventario del cambio en si.

Pues esta es la lección en si: No apreciaras las buenas estaciones de la vida hasta soportar y aprender de las amargas temporadas.

Asimismo, añadire que..

No apreciaras a tu familia hasta estar separado de ella.
No apreciaras tu hogar hasta ser extraño y/o extranjero en algún lugar.
No apreciaras tus relaciones hasta experimentar la soledad.
No apreciaras tu trabajo hasta no tener empleo.
No apreciaras las oportunidades hasta que toques puertas cerradas.
No apreciaras tu propósito en la vida hasta sentir que andas sin rumbo.

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